BIBLIOGRÁFICAS

-Comentarios de textos-

A cargo del Lic. Jorge Pinedo


TOKONOMA 15

38 textos x 38 palabras japonesas

Serie Tokonoma
Buenos Aires, 2011
142 págs.

Nada sabe la creación artística de géneros, cánones, formalizaciones (esos son los dilemas de los funcionarios); al modo del éxito, las profecías o las vanguardias, florecen en forma tan furtiva como efímera, a posteriori. Acaso por ello la revista Tokonoma en general, y su edición n°15 de este año 2011 en particular, rebasa con mesura la nomenclatura literaria. Pues, como no es escritor todo aquel que escribe, la escritura misma deja de ser exclusivo coto de caza de los literatos toda vez que el género, el canon, la formalización, el éxito, la vanguardia, la profecía, deja de estar en el horizonte de quien escribe. Entonces hay artista. También en la eficacia del siempre distinto diseño de tapa del enorme Alejandro Ros, en la brillante diagramación de Nicolás Prior o en la elección de los ideogramas por parte de Mami Goda.
En Tokonoma se trata de escritura; podría consistir en cualquier otro soporte material, pero Amalia Sato, su editora (fundadora, artífice, anfitriona), persevera desde las letras, desde aquel número inaugural en 1994. Tal como había desafiado en la edición anterior, en la presente una palabra japonesa dispara cada texto, en el que “el campo semántico que se desplegó esta vez está atravesado por un tono, una veladura especial”: la del sismo que azotó esas islas a comienzos de marzo último. Eco, sombra o referencia, Japón se sugiere, persiste, se instala.
De allí que la edición 2011 se despliegue a partir de nomenclaturas que oscilan entre la alusión y la epifanía; las secciones del n°15 remiten a Territorios, Puestas, Mitemas, Disposiciones, Divisas, Principios y Suspensiones. Unas reúnen apenas un par de textos mientras que otras una decena: arbitrios de la creación, azares de la edición, persistencia “en la circulación de nombres imprevistos, textos necesarios y protectoras presencias inolvidables. De eso se trata”.
Pues entonces se trata de una política de las formas que, al interpelarlas las trastoca desde el acto de escritura mismo. Acción llevada a cabo por escritores cuya reconocida eficacia engalana estas páginas (Forn, Lukin, Saccomanno, Valenzuela, Szwarc, Kazumi Stahl, Pángaro, Peyceré, Bentivegna, Roffé, tantos otros), así como otros tantos que se asoman, desde diversas prácticas artísticas y sociales, al ejercicio de la palabra. En su conjunto tuercen el destino manifiesto que impone el monopolio de las fábricas de libros sobre las estructuras formales, el contenido ideológico y los artificios técnicos. Se tergiversan así los preceptos del neomarketing que exigen tramas ramplonas siempre sucesivas, personajes certeros, equilibrio sistémico, un dejo de enciclopedismo psicologista, abundante autorreferencia, tintura existencialista, voces de ritmo televisivo, guiños tribales para burgueses aburridos.
Lejos del bazar de letras farandulescas impregnadas de cinismo políticamente correcto, la Tokonoma n° 15 permite encontrar extrañas cruzas de twitter y/o haiku (Pángaro, Posadas), evocaciones familiares recuperadas (Nakamura, Onaha), recorridos vívídos no siempre realistas (Quartucci, Silva, Lukin, Szwarc), impactos culturales ( Molina, Pérez), indagaciones poéticas (Tosar, Roffé, Tanabe, Peyceré), articulaciones refrescantes (Heer, Valenzuela, Meza, Goda, Bentivegna). También experiencias, acrobacias lingüísticas, provocaciones, en fin, ruptura de géneros, torsión burlona de los estereotipos, todo carente de cualquier ambición apriorística -y megalómana- o trascendente en lo que a literatura se refiere. Conjunto que hace al hecho literario en si mismo y a la Tokonoma una rara avis que no deja de emprender otra vez su propio vuelo anual, sin importarle hacia dónde rumbean las bandadas de siempre.

 
 

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